A MANERA DE PRÓLOGO Betuel Bonilla Rojas ¿Cuál es, solemos preguntarles a nuestros guías literarios, ese libro de cuentos al que podríamos considerar redondo, es decir, aquel en el que todas las piezas encajan a la perfección en un proyecto estético, sin que una pieza u otra desentonen dentro del conjunto? Pregunta difícil esta, suelen responder. Porque todos tenemos, en mayor o menor número, nuestra propia antología del género, casi siempre compuesta por cuentos sueltos, por pequeñas piezas producto de un instante de revelación, de máxima lucidez creativa. Y dentro de esta pequeña lista de colecciones casi perfectas sobresalen El llano en llamas , de Juan Rulfo; Las armas secretas , de Julio Cortázar; El aleph , de Jorge Luis Borges; Nueve cuentos , de Jerome David Salinger; Si me necesitas, llámame , de Raymond Carver; Misteriosa Buenos Aires , de Manuel Mujica Láinez; El hombre al que amó y otros cuentos , de John Cheever, y algunos libros más. Son pocos, sin duda alguna. ...